Para el montevideano Rafael Courtoisie el mes de febrero
empezó con una noticia inmejorable: recibió el Premio honorífico José Lezama
Lima (Poesía) que otorga Casa de las Américas. A sus cincuenta y pocos años,
tamaño reconocimiento es un espaldarazo saludable a una propuesta estética que
se propone (y logra) violentar los márgenes de la tradición, que introduce
lúcidas reflexiones filosóficas transmutadas en extraños cuerpos que se
apropian de cuanto haya a su alcance.
