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viernes, 12 de diciembre de 2014
Los presupuestos, de Ramón Fernández-Larrea, en #ViernesDePoesía
Lo decía hace unos días en Facebook; me tropecé accidentalmente con una antología de Ramón Fernández-Larrea y no he podido dejar de hojearla en los minutos libres que encuentro. Espero encontrar los minutos de tranquilidad para dedicarle a ese libro las líneas que merece. Por lo pronto, quería compartir este tremendo poema.
Los presupuestos
esta es una oveja
dios y el día la hicieron blanca para pastar
con ojos de agonía duros y negros y músculos poderosos
en el pescuezo en fin toda una oveja
edison la sentó en la eternidad
porque una oveja es como decir el cordero
su sangre de castigo que nos cae
esta oveja tiene límites cuatro fronteras turbias
la noche el amanecer que le dicta su estómago
el cuchillo que lanza guiños y el lobo
rondándola
mirándola
cruzando sus fauces calientes
el miedo de la oveja es su límite no pidan más
para un animalito de dios no se puede pedir más
esta es la oveja basta es su temblor en cuatro patas
cuatro fronteras lleva en su corazón
ya dije que la noche y el día y el puñal deseándola
y un aullido que le pone la carne de gallina
dios la mandó a pastar y hasta la puso de ejemplo
pero qué es un aullido
las márgenes del río turbio de la memoria
las palabras de asombro que cercenan
la oveja necesita un pastor la oveja con sus músculos
poderosos en el pescuezo donde caen
la noche el día y el cuchillo
o la humeante mandíbula y hasta la tenue mirada de dios
medio enfermo con tantas reclamaciones
rondándola
mirándola
haciendo que necesite un pastor
la oveja no lo escoge
el pastor lo sabe y fuma en silencio y aprovecha
para comer el pan que también dios puso en su mano
los dos sonríen mirando el miedo de la oveja
uno inventó al lobo
hizo al otro crear el cuchillo
para que en la noche relumbre y quede un filo
de alba zigzagueante
la oveja y el pastor comparten el cielo y ciertos miedos
pero la oveja no elige a su pastor
pero qué es un aullido
un aullido puede ser un túnel lleno de espumas quemantes
un aullido es la señal precisa para alzar el cuello y escapar
una mancha casi oscura el fuego en la mano recogida
un aullido es la peor de las madres bebiendo
es el farol sordo para que los piratas desciendan
la tembladera que comienza a morder
un aullido es la pesadilla del pastor
el ojo de la oveja que necesita de otras
para pensar que la mandíbula no viene por ella
porque un cuello se vuelve más remoto
cuando hay un mar de cuellos pegados al piso
qué es entonces la oveja
sino la madrugada o cuatro límites
un músculoso pescuezo que se dobla día tras día
al lado de otro viene engrendrado
sino las patas que tiemblan encima del miedo
una oveja es la posibilidad de un pastor
la sonrisa de dios miserable y olvidadizo
o un pan mordido en la mano.
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Ramón Fernández-Larrea
viernes, 7 de noviembre de 2014
Hans Magnus Enzensberger, #ViernesDePoesía
Canción para los que saben
sabemos que hay que hacer algo inmediatamente
lo sabemos
pero naturalmente es demasiado pronto para hacerlo
pero naturalmente es demasiado tarde para hacerlo
lo sabemos
que realmente estamos bastante bien
y que así vamos a continuar
y que esto no sirve para nada
lo sabemos
que somos nosotros los culpables
y que no es culpa nuestra que seamos culpables
y que somos culpables por ese mismo hecho
y que estamos hartos con ello
lo sabemos
que quizá no vendría mal callarse un poco
y que a fin de cuentas no vamos a callarnos
lo sabemos
lo sabemos
y que a nadie podemos ayudar verdaderamente
y que nadie verdaderamente puede ayudarnos
lo sabemos
y que somos tan inteligentes
y libres para elegir entre la nada y lo nulo
y que debemos estudiar este problema muy cuidadosamente
y que echamos dos terrones de azúcar en el té
lo sabemos
que somos enemigos de la opresión
y que los cigarrillos han subido de precio
lo sabemos
y que la nación se está metiendo en un tremendo lío
y que nuestros vaticinios se mostrarán ciertos
y que no sirven para nada
lo sabemos
y que todo esto es verdad
lo sabemos
y que sobrevivir no es todo sino muy poca cosa
lo sabemos
y que sobreviviremos
lo sabemos
y que todo esto no es nada nuevo
y que la vida es preciosa
y que eso es todo
lo sabemos
lo sabemos
lo sabemos perfectamente bien
y que lo sabemos perfectamente bien
eso también lo sabemos
1968
Casa aislada
a Günter Eich
cuando me despierto
la casa está en silencio.
sólo se oyen los pájaros.
por la ventana no veo
a nadie. ningún
camino pasa por aquí.
ningún hilo en el cielo
ningún cable por tierra.
todo cuanto está vivo
reposa bajo el hacha.
pongo agua al fuego.
corto mi pan.
hago girar inquieto
el botón rojo
de mi pequeño transistor.
crisis del caribe... lava blanco
más blanco que el blanco...
listos a responder a la agresión...
that' s the
way i love you...
fuerte alza de valores metalúrgicos...»
no cojo el hacha
no rompo el aparato.
y es la voz del terror que me serena,
que me dice:
aún estamos con vida.
la casa está en silencio.
yo ni siquiera sé cómo tender las trampas
o hacerme un hacha de pedernal
cuando la última cuchilla
se habrá enmohecido.
1962
(De "Poesías para los que no leen poesías" 1971; versión de Heberto Padilla)
viernes, 9 de mayo de 2014
Instrucciones para cruzar la vía (#ViernesDePoesía)
Destesto las intersecciones, esas múltiples posibilidades de la muerte en cada esquina, pero no hay otra manera de vivir que no sea cruzando miedos (a veces con tan poca suerte que uno se descubre exitoso ante de los treinta o baldeando el piso con las mismas palabras después de medio siglo), no hay otro modo de sobrevivir que no implique besar ciertas estatuas, atrapar ciertas liebres, soñar ciertas pesadillas; pequeñas y necesarias maneras de combatir la suerte. Pero de qué vida estamos hablando si no metemos la cabeza bajo el agua.
Lo que importa, lo que verdaderamente importa, es patear la piedra, es no dejarla quieta ni un instante, desmenuzarla hasta convertirla en guijarros que podamos almacenar en los bolsillos, guijarros que estratégicamente dejados en ciertos lados del camino nos salven del abismo.
Y mirar a los lados. Y no dejar que el inevitable choque –siempre hay un inevitable choque- nos aplaste.
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Rafael González Escalona
viernes, 11 de abril de 2014
Profecía (fragmentos) #ViernesDePoesía
![]() |
| Dibujo: Gordon Punt |
Alguna vez escupiré tu nombre en otro orgasmo
y una mirada de odio intentara inútilmente aniquilar el
placer.
Alguna vez estos ojos y esos ojos se encontrarán
en un combate cuerpo a cuerpo
con esa misma fuerza con que estallan las estrellas,
porque no puede ser de otra manera
porque el mundo es demasiado redondo
y nada puede escapar a las concéntricas aguas del deseo.
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Rafael González Escalona
viernes, 4 de abril de 2014
Enfundá la mandolina de José Zubiría Mansilla (#ViernesDePoesía)
Esta canción es uno de mis tangos favoritos intrepretados por Carlos Gardel. Su juego con el tiempo ya pasado -en ese lunfardo que es un idioma dentro de otro- es uno de los más logrado que he visto en canción alguna. Sin dudas Zubiría hubiera dado para gran poeta, lástima que no se decidiera a compilar sus versos. Por suerte Gardel lo dejó grabado en algunas composiciones como esta, que escucho con placer una y otra vez, a pesar de la mala calidad de la grabación. Aquí les dejo Enfundá la mandolina, que tengan un buen Viernes de Poesía.
Sosegate que ya es tiempo de archivar tus ilusiones,
dedicate a balconearla que pa' vos ya se acabó
y es muy triste eso de verte esperando a la fulana
con la pinta de un mateo desalquilado y tristón.
No hay que hacerle, ya estás viejo, se acabaron los programas
y hacés gracia con tus locos berretines de gavión.
Ni te miran las muchachas y si alguna a vos te habla
es pa' pedirte un consejo de baqueano en el amor.
Qué querés, Cipriano,
ya no das más jugo.
Son cincuenta abriles
que encima llevás.
Junto con el pelo
que fugó del mate
se te fue la pinta
que no vuelve más.
Dejá las pebetas
para los muchachos,
esos platos fuertes
no son para vos.
Piantá del sereno,
andate a la cama
que después, mañana,
andás con la tos.
Enfundá la mandolina, ya no estás pa'serenatas,
te aconseja la minusa que tenés en el bulín,
dibujándote en la boca la atrevida cruz pagana
con la punta perfumada de su lápiz de carmín...
Han caído tus acciones en la rueda de grisetas
y al compás del almanaque se deshoja tu ilusión,
y ya todo te convida pa'ganar cuartel de invierno
junto al tuego del recuerdo a la sombra de un rincón.
viernes, 28 de marzo de 2014
Tres poemas simples de Agusto Rodríguez (#ViernesDePoesía)
En mis días por la Feria del Libro 2014, tuve la oportunidad de bucear entre muchos de los libros que allí se presentaron. Había uno de portada negra con el sugerente título de Gramática del deseo, de un ecuatoriano llamado Augusto Rodríguez. Y sucedió que al mirar la contraportada me encontré allí a mi admirado Rafael Courtoisie recomendando aquella "poesía fina y penetrante como una aguja de acero, una poesía cuya extensión es máxima como el concepto de ser pero cuya intensidad, paradójica, extraña, se concentra en un punto de belleza singular insoslayable."
El libro fue para mi casa y estuvo dando vueltas entre ese montón de cosas que no me decido a organizar, pero hace un par de días lo tomé, y empecé a meterme implacablemente en la piel de un poeta muy sólido, un poeta con el que resuena mi diapasón al confesar en una línea cualquiera "me interesa descrubir la luz de las cosas simples". Y ya, los dejo con tres poemas suyos en este Viernes de Poesía.
I
En el principio era mi padre y yo tomados de la mano en la
infancia de nuestro apellido, en la prehistoria de nuestros abrazos y besos, de
los viajes a la noche inventada o a la ciudad del alcohol y del tabaco. Nada
sacamos a limpio si el mundo no se despedazó con nuestros rezos familiares. Si
nosotros no fuimos el mundo, si la tierra que hierve entre nuestras venas no
expulsó el infierno que llevamos dentro. Mi padre era un ser de piel silenciosa
que llevaba en el corazón la ira, el odio y la condena del tiempo; hombre de
sal, de sueños verdes, destinado a padecer debajo de la tormenta de hielo que
incendió sus manos; manos que acariciaron mis párpados gastados, que alguna vez
miraron cómo el horizonte fue un imperio que se destruyó con el fuego de la selva.
Mi padre atravesó la orilla de los muertos para alcanzarme, para alcanzar a sus
muertos y decirles que es el hijo de la rabia, de la furia, el hijo de los
ángeles violados, el hijo que se figó de su propio entierro para reinventar los
sollozos de las mujeres que tanto amó. Mi padre es la copa rota donde yo bebo
sus vicios. Su vicio más profundo, su herencia vengativa, la carne miserable
que no teme dividir el aire para conquistar lo que desea. Soy su herencia
enferma, que asesinará sin piedad a sus verdugos. Su herencia enloquecida, que
revivirá cadáveres y bestias, con tal de que su herida expulse el veneno. Mi
padre es una habitación abierta de par en par donde entro sin zapatos y sin
medias, dispuesto a corregir mis errores. Ahí dentro sé que soy bienvenido,
pero tengo que guardar silencio, para que su palabra, que es silencio y gozo,
me atraviese el tímpano, el cerebelo y cruce mi espina dorsal hasta
crucificarse en mi aorta. Tengo que aprender a defenderme de sus espejos y
dioses furiosos: como tigres se me lanzan al círculo e impulsan a pelear con
mis manos heridas. Solo acepto con honor su invitación y nos debatimos.
Tu geometría
A Maritza Romero Bernal
Observo tus instrumentos alucinantes, huelo tu cuello detrás
de tu cabello. Soy como un alacrán en una tela de ropa, puro veneno y silencio.
Te completo como lo que eres, un milagro en el espejo del tiempo. Miro tus
manos inocentes, acaricio la punta de tus dedos con total tranquilidad. Sé que
el tiempo no está a mi favor pero aun así no quiero perderte.
Tu cuerpo es la nieve
A nadie te me pareces en esta tarde tan caótica como audaz
que arde en el interior de todos los riñones; cuando duermes y en el sueño
sueñas con mis dedos en tu cabello y la oscuridad no llega y tu cuerpo es la
nieve.
Augusto Rodríguez
(Guayaquil, Ecuador,
1979) Licenciado en Comunicación social. Ha publicado los poemarios
Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes
(2005), La bestia que me habita (2005), Cantos
contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007 y Cuenca,
2008) y Matar a la bestia –recopilación- (Guadalajara,
México, 2007). Sus textos aparecen en varias antologías locales y en
países como España, Chile, México, Perú, Uruguay, Venezuela y
Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma
Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín
Jara Idrovo (2005), Mención de Honor en el Concurso Nacional de
Poesía César Dávila Andrade (2005), Finalista del III Premio
Internacional de Poesía Màrius Sampere (2007) y Finalista del VII
Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (2008). Es
uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de
papel. Ha
hecho estudios y ha editado varias antologías sobre poesía joven
ecuatoriana en el Ecuador y el extranjero.
Ha participado en varios encuentros literarios dentro y fuera de su
país natal.
Parte de su obra poética está traducida al inglés, al catalán y al
francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en
revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España,
Colombia, EE. UU., Chile, Canadá, Perú y Uruguay. Editor de la
revista literaria El Quirófano.
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viernes, 14 de marzo de 2014
Vientos de cuaresma #ViernesDePoesía
El perro busca
refugio de los vientos
que trae marzo.
La mujer tira
de su mejor sombrilla
que quiere volar.
Son los vestigios
de un crudo invierno
jamás cumplido.
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Rafael González Escalona
viernes, 7 de febrero de 2014
De distancias, poemas de Tamara Velázquez
I
Se fue cuando
el mar dejo mi Habana,
que no será
la misma sin su risa.
Espero se
lleve mejores fotos
que las olas
derrumbando mis peldaños.
Cansada de
subir las escaleras
para rodar
dos pasos más lejos de ti,
me bajo de
ese tren que fue lo nuestro
y le pongo
una Línea de aguas
como fecha de
vuelo.
Apuesto a
próximos ciclones
sin ansias de
ganar este partido.
Quisiera que el
malecón penetre
otra vez
y te traiga
de vuelta a la Habana que te llora.
Para que las
muchachas de mi edad
recuerden el
cuento de lo que pasaba antes.
No se cómo
pudo dejar los adoquines…
Pero le debo
el retornar de mis Valkirias.
II
Tengo un pacto
secreto con la Habana,
ella te
espera,
y yo me
escondo en sus calles
para
sorprenderte cuando regreses.
Te cuento mi
plan
porque sé no
me podrás hallar desde tan lejos,
pues me
escondo bien entre los muros
y me percibo
una mas en la flora citadina.
Habana me
prometió,
ella también
es mi novia,
hacerte
volver y no dejarme ir.
Yo le creo.
Lo juró por
Mar
que antier se
le vino encima
para hacerle
el amor públicamente.
III
Siempre que
decido matarte
te dibujo.
Hay un
paisaje
entre tu boca
y tu tráquea
que borro con
la punta de mis dedos.
Yo sentada
una vez más
al borde tu
abismo
ahora que sus
ojos caminan
por Europa y
su tez se pone pálida.
¿Me aprovecho?
Entonces
descubro a Lucy
lamiendo mis
heridas otra vez.
IV
Loca de atar
yo por atarme
a tus brazos
atados a los
brazos de ella…
La Situación…
“…El plan
económico de este año
promete un
aumento en
el producto
interno bruto…”
Entiéndase
disminución de intelectuales
por metro
cuadrado…
“Y en el
renglón de exportación principal del país”,
La Distancia…
Yo otra vez
loca
de cordura
por decirte que te amo
tan
racionalmente
que no quiero
que vuelvas…
Tú atado a
las alas del
Ansiado
edificio con alas…
Y mis pies en
tierra
¿firme?
queriendo ser
tu último vuelo.
¡Din! ¡Don!
Ultima
llamada para los pasajeros del vuelo
con destino a
:
el sueño
detrás de una ventanilla,
yo una vez
más
tras la línea
roja de los que no pueden cruzar.
V
4 3 7.
4: 35pm
Otra vez me
tocó perder
en el sorteo de la distancia
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