Es difícil saber cómo nace un mito. En Grecia les adjudican
a los herreros el mito de los cíclopes porque tenían una constitución física
impresionante y usaban un parche para proteger al menos un ojo. Los calamares
gigantes dieron origen a las historias del kraken y así muchas otras. Los
cubanos tenemos al güije o chichircú (negritos malvados y peligrosos), al
babujal (espíritu maligno), a los aparecidos, pero el más conocido de todos es
el de Matías Pérez.