Mi amigo Rafael G. Escalona me regaló hace varios meses un poemario que todavía no he leído, ni creo que lo vaya a hacer. Tiene título surrealista, como de cuadro de Dalí, o de Chirico. Se llama La campana y el martillo pagan el caballo blanco, y fue publicado en 1977, por una enigmática editorial Ayuso. También, ahora que lo pienso, tiene título de cuaderno infantil, pero el libro es naranja, y la ilustración de la portada es una máscara negra y forzuda, a las claras la máscara de un antihéroe de la Cartoon Network. Nada que enamore a un muchacho sensible.