No recuerdo haber asistido en otra
ocasión a una inauguración del Festival de Cine Francés. Así que vi con ojos
primerizos esta gala que podía haber pasado por otra monótona gala made in Cuba
pero que, afortunadamente, los franceses (¡sí, los franceses!) salvaron.
Primero el embajador de Francia, un tipo campechanísimo que dio rienda suelta a
su veta humorística; luego Christophe Barratier y Noredine Esadi-rindiendo
homenaje al actor Pierre Étaix, de quien se exhibirá un ciclo de películas-,
pusieron el punto al acomodarse sendas narices de payaso. El cierre lo dio el
propio Étaix que con unas breves palabras se ganó a un público cubano para el
que es prácticamente desconocido.
