Hace falta valor para
lanzarse a recorrer el mundo, para zafarse de toda certeza y arriesgar la
cáscara en otros sitios. Hace falta coraje para cambiar la seguridad del tallo
por el destino incierto del extranjero. De vez en cuando nace alguien así,
alguien que no teme romper la monotonía de algún paisaje y colar su silueta
extraña en él, alguien que aparece sin que nadie lo invite y se arriesga a
quedar expuesto, a la vista. De vez en cuando nace un valiente.
Ilustración: Rey Rodríguez |
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